jueves, 9 de febrero de 2012



 No entiende de edades. Le da absolutamente igual el pasado, no ve el presente y no se imagina el futuro. Nos creemos que le dominamos, pero en verdad no tenemos ni puta idea de lo que es, de lo que representa y sobre todo, de lo que nos afecta. ¿Su nombre? Amor. Para algunos una simple palabra, para otros una realidad palpable y para muchos, una quimera, algo que no existe más que en los libros.  

 Yo no me creo que no haya una sola persona que no  haya dicho o haya pensado "estoy enamorado/a”, pero, ¿qué es en verdad el amor? Y, sobre todo, ¿Qué es lo que nos enamora de otra persona?  Estamos cansados de decir que queremos a nuestro lado una buena persona, que sea simpática, que nos quiera, que nos escuche,  que nos trate bien, que nos valore, que nos de cariño, bla bla bla…, pero..¿Realmente queremos eso? No siempre. Todos tenemos algo idealizado, pero nos conformamos muchas veces con otras cosas. Ojo, no digo que sea así siempre. Mucha gente si que conoce el verdadero amor, pero¿Cuándo? Una vez conoce a la persona, no solo a su ropa, su cartera o sus músculos de 39,90€ en el GYM de turno.

 El problema es cuando uno cree haber conocido a esa persona que le gustaría que le acompañase en este largo viaje, que es la vida, y la otra persona no ve, no se da cuenta, o simplemente, no quiere o puede  sentir lo mismo. Es difícil querer amar y no ser amado. Nos enseñan a sumar, restar, multiplicar y dividir. Nos enseñan a leer libros de cientos de páginas, los nombres de árboles, animales, mil y una normas. Nos enseñan a jugar a varios deportes, idiomas, incluso a conducir. Pero… ¿Nos enseñan a vivir? ¿A querer? ¿A amar? ¿A respetar? ¿Nos enseñan a superar la pérdida de un amigo, un familiar? ¿Nos enseñan a superar una ruptura amorosa? No, las cosas importantes  no las enseñan. Tenemos que aprenderlas a base de lágrimas, con la única ayuda de nuestra gente, esa gente que está igual que nosotros, sin esos conocimientos BÁSICOS.

 Pero a pesar de todas estas trabas, seguimos adelante, con nuestras lágrimas por el camino, pero seguimos adelante. Y seguimos adelante porque tenemos una ilusión, cada uno la nuestra. Yo tengo la mía y tú la tuya. Por eso tú, que tienes la tuya, lucha por ella, pelea por ella… ¡MUERE POR ELLA!  


Cuando quieras hablar... HABLA. Cuando quieras reír... RÍE. Cuando quieras llorar… LLORA. Se tu mismo/a, y no te avergüences nunca de tus sentimientos, sean cuales sean. Lo más bonito que tenemos las personas, es la capacidad para hacer el bien, para querer, para comprender, para perdonar, para escuchar, en definitiva… para amar. Por eso AMA… ama todo lo que haces, lo que te rodea, lo que te DA VIDA. Ámalo como si fuera el último día de tu vida.

Y nunca olvides, que yo, siempre estaré ahí, a tu lado, junto a tu mesilla de noche, en silencio, sigiloso, prudente, aguardando tú llamada.

Nunca olvides que allí donde tú me lo pidas, estaré yo, para alegrarte tus tristes noches. Ahí estaré yo, para cuando quieras llorar… hacerte reír. 

                                                                       William.